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La luz es necesaria para el adecuado funcionamiento del sistema circadiano A pesar de su importancia, el ritmo de vida actual dificulta una suficiente exposición a la luz, lo que repercute en la calidad de vida del individuo.
La luminoterapia, en sentido estricto, debe entenderse como el empleo terapéutico de la luz. Este agente físico, que acompaña al hombre desde que inició su presencia en la tierra, es el responsable de la vida tal como la conocemos actualmente. El conjunto de todas las radiaciones electromagnéticas conocidas constituye un espectro continuo de gran amplitud, que se extiende desde las ondas de radio de mayor longitud hasta los rayos gamma más energéticos. De todo el espectro solo una pequeña fracción es la visible por el ojo humano. La luz es captada por la retina transformándose en impulsos nerviosos. Un grupo concreto de células ganglionares de la retina recibe una banda concreta dentro de la luz visible y manda la información al reloj interno, poniéndolo en hora. Desde aquí se transmite la señal a la glándula pineal, donde se regula la liberación nocturna de melatonina siguiendo un ritmo circadiano. Esta hormona, junto con los NSQ, es la encargada de regular los ritmos biológicos de temperatura, sueño-vigilia, y actividad motora, entre otros. Para el ajuste del reloj es necesaria una exposición a luz brillante (intensidad superior a 5000 lux) de no menos de 30 minutos al día. Los efectos secundarios son muy raros y solo ocurren con un uso incorrecto de la luminoterapia
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Las personas que padecen el Trastorno Afectivo Estacional (TAE), generalmente padecen de episodios de depresión durante los meses del año con menos luz solar (otoño – invierno).
Un tratamiento común para este tipo de depresión es la luminoterapia, que ha sido utilizada desde 1980, siendo efectiva en multitud de pacientes. Este tratamiento es fácil de administrar, no es costoso y si se utiliza bien no produce efectos secundarios. Un tratamiento efectivo La mayor parte de los pacientes notan la mejoría en tan solo 4 o 5 días. Estos pacientes suelen seguir un horario consistente de luminoterapia matinal a diario. La terapia comienza a principios de otoño o invierno y finaliza al principio o finales de la primavera, cuando la luz ambiental es suficiente para mantener su estado de ánimo. Todo ello en función de la latitud en la que se encuentre y la gravedad del paciente. En el caso de una interrupción del tratamiento durante los meses de invierno o una retirada del tratamiento demasiado pronto pueden producirse recaídas de los síntomas en un plazo de tiempo que a veces puede ser inferior a una semana, aunque lo normal es que sean 3-4 semanas. Puede combinarse perfectamente con el tratamiento antidepresivo.
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Depresión embarazo y post parto La depresión post parto se suele producir a consecuencia de los cambios hormonales que se producen en este periodo. Según informes estadísticos aproximadamente el 10-15% de las encuestadas sufre este trastorno. Sin embargo, en algunas embarazadas la depresión comienza antes del parto, lo que provoca un dilema frente a la utilización de antidepresivos. La luminoterapia puede eliminar los síntomas depresivos en estas pacientes sin acudir a los antidepresivos y, por tanto, eliminar los efectos secundarios.
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El Alzheimer es la causa más frecuente de demencia en la población anciana. Además de las alteraciones cognitivas, se acompaña de cuadros alucinatorios, y alteraciones emocionales.
“La luminoterapia supone en estos pacientes un adyuvante a la terapia farmacológica” Además, la agitación nocturna del enfermo es el problema más importante de la convivencia y cuidado del enfermo. La luminoterapia supone en estos pacientes, sobre todo en formas iniciales de la enfermedad, un adyuvante a la terapia farmacológica.
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El tratamiento consiste en colocarse cerca de la lámpara entre 15 y 60 minutos sin mirarla directamente.
Los efectos positivos del tratamiento aparecen muy rápido, de hecho el 90% de los usuarios notan mejoría antes de la 4ª sesión
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En esta situación la persona no puede mantenerse despierta en horarios vespertinos y nocturnos en donde la mayoría de la gente aún está activa de manera que se duerme pronto, mientras que se despierta en la madrugada sin poder volver a conciliar el sueño.
El resultado es una falta o déficit de sueño. Este síndrome es más frecuente en la tercera edad (1 % en la edad media). Existe una diferencia de sexo de causa desconocida: en personas en edad de jubilación los ritmos diarios de las mujeres están fijados, como media, aproximadamente 1 hora antes. Esto puede ser un factor que favorezca la mayor frecuencia de insomnio entre las mujeres. Estudios realizados en situación de aislamiento muestran que el ritmo circadiano intrínseco de los seres humanos se acorta con la edad a partir de la cuarta década de la vida. Si por cualquier circunstancia trasnochan, su reloj biológico les hace despertarse también precozmente aunque se haya despertado muy pronto, y dormido muy poco Además, la tercera edad tiende a dormirse antes pero también a madrugar mucho. Actualmente se utilizan diarios de sueño que consisten en anotar en una agenda durante dos semanas a qué hora se duerme y a qué hora se despierta. Sin embargo, actualmente se están desarrollando dispositivos automáticos que permiten un diagnóstico más preciso. Cuando estas personas son estudiadas en las unidades de sueño se ve que su sueño es de una calidad normal pero está adelantado en el tiempo.
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Se caracteriza por la dificultad para dormirse, haciéndolo más tarde de lo habitual y seguido de despertares matutinos costosos.
Favorece la aparición de síntomas de depresión.
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Los trabajadores nocturnos o los trabajadores de turnos rotatorios presentan menor duración del sueño nocturno y mayor fragmentación del sueño que los trabajadores de mañana y/o tarde. Además, presentan mayor somnolencia durante su periodo de actividad. En estos trabajadores, la secreción de melatonina no se corresponde con los períodos normales de luz/oscuridad, para solucionar este problema, cada vez más empresas recurren a la luminoterapia, que intenta reproducir las condiciones de luz diurna para mejorar las condiciones de trabajo y facilitar la adaptación de los trabajadores. Este trastorno se puede agravar si no se duermen las horas suficientes o por determinadas condiciones socioambientales.
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Es por ello que la luminoterapia supone un gran avance, que permite la obtención de los niveles indispensables de luz mientras se realizan las actividades diarias.
Los síntomas suelen incluir tristeza, perdida de energía y trastornos del sueño. Los síntomas suelen mejorar cuando los días comienzan a hacerse más largos al aumentar la duración a la exposición de luz solar.
También se producen alteraciones del sueño, que consisten en fragmentación del sueño nocturno (aumento de despertares nocturnos y elevada latencia de sueño), somnolencia diurna y una disminución del sueño REM.

A menudo origina problemas sociolaborales pues, sus horas más activas física e intelectualmente, suelen coincidir pasada la medianoche Esto ocasiona problemas laborales o en sus actividades matinales por lo que suelen ser catalogados de “vagos”.
